Cómo llega la sabiduría

por Leila Fisher

Indigenous-Wisdom

¿Alguna vez te has preguntado cómo llega la sabiduría?

Había una vez hombre, un cartero aquí en la reserva, que escuchó algun@s de l@s ancian@s hablar sobre el tema de recibir objetos que traen gran poder. Él no sabía mucho acerca de tales cosas, pero pensó que sería algo maravilloso si él pudiera recibir uno de estos objetos, que sólo pueden ser concedidos por el Creador. En particular, él escuchó de l@s ancian@s que el objeto más poderoso que una persona puede recibir, es una pluma de águila. Decidió que ese era el objeto para él. Si tan sólo pudiera recibir una pluma de águila, tendría todo el poder y la sabiduría y el prestigio que él deseaba. Pero él sabía que no podía comprar una y que no podía pedirle a nadie que le diera una. Tenía que venirle a él, de alguna manera, por la mera voluntad del Creador.

Día tras día estuvo en busca de una pluma de águila. Se imaginó que una vendría a su vida si sólo mantenía los ojos abiertos. Con tal obsesión que no podía pensar en nada más. Esa pluma de águila ocupaba sus pensamientos de sol a sol. Y pasaron las semanas, los meses, los años. Cada día el cartero hacía sus rondas, siempre en busca de esa pluma de águila, buscándola tanto como podía. No prestó atención ni a su familia ni amig@s. Sólo tenía su mente fijada en esa pluma de águila. Pero nunca parecía llegar. El cartero empezó a envejecer, pero todavía no tenía la pluma. Finalmente se dio cuenta de que no importaba lo mucho que le buscara, él no estaba más cerca de conseguir la pluma de lo que estaba el día que le empezó a buscar.

Un día tomó un descanso al lado de la carretera. Se bajó de su pequeño carro del correo y tuvo una conversación con el Creador. Le dijo: “Estoy tan cansado de buscar esa pluma de águila. Tal vez, no debo tener una. He pasado toda mi vida pensando en esa pluma. Casi nunca he pensado ni en mi familia ni amig@s. Lo único que me importaba era la pluma y ahora la vida se me está a punto de pasar. Me he perdido de muchas cosas buenas. Bien pues, me rindo en mi búsqueda. Voy a dejar de buscar esa pluma y voy a empezar a vivir. A lo mejor voy a tener el tiempo suficiente para recuperarme con mi familia y amig@s. Perdóname por la manera en la que he vivido mi vida “.

Entonces, y sólo entonces, una gran paz entró en él. De pronto, dentro de él, se sintió mejor que en todos esos años. Justo cuando terminó su conversación con el Creador y cuando comenzaba a volver al carro del correo, fue sorprendido por una sombra que pasó por encima de él. Alzó la vista hacia el cielo con las manos sobre los ojos y vio, muy por encima, una gran ave volando sobre él. Casi al instante desapareció.

Y entonces vio algo que flotaba hacia abajo, muy suavemente en la brisa: una pluma hermosa de la cola. ¡Era su pluma de águila!

Se dio cuenta de que la pluma había llegado ni un sólo momento antes de dejarla de buscar y de haber hecho las paces con el Creador. Finalmente entendió que la sabiduría llega sólo cuando dejas de buscarla y cuando empiezas a vivir de verdad la vida que el Creador preparó para ti.

El cartero todavía está vivo y es una persona cambiada. Ahora la gente viene a buscarle para recibir consejos de sabiduría y él comparte todo lo que sabe. A pesar de que ahora tiene el poder y el prestigio que había buscado, ya no se preocupa por esas cosas. Se preocupa de l@s demás, no de sí mismo. Así que ahora ya sabes cómo llega la sabiduría.

– Leila Fisher es una anciana Hoh de la Península Olímpica en la Isla de la Tortuga (Abya Yala) [Ilustración ofrecida como un regalo anónimo :-)]

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