El Dinero es como el Agua

De Lynne Twist

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Hemos permitido que ésta cultura del dinero cierre nuestro corazón, bloquee el acceso a nuestra alma, y nos dirija de tal forma que hace que nos comportemos de maneras que minan y degradan nuestra esencia y nuestros valores humanos.  Creo que es posible transformar nuestra relación con el dinero y con la cultura del dinero que hemos creado, de forma que los recursos sigan fluyendo, la prosperidad siga estando disponible, y tod@s nosotr@s podamos ser servidos, educados y empoderados para expresar más plenamente quienes somos como familia humana.

He aprendido mucho sobre el dinero de una mujer llamada Gertrude.

La conocí en el sótano de una iglesia en Harlem. Estaba haciendo un pequeño acto de recaudación de fondos para un proyecto contra el hambre (The Hunger Project). Venía de Minneapolis, dónde me había encontrado con un ejecutivo de una gran compañía de alimentación. La gran empresa de alimentación tenía un problema de imagen, y sintió que hacer una donación a The Hunger Project, que hiciera ver su compromiso con el fin del hambre quizá ayudaría a limpiar su imagen. El ejecutivo que conocí me había dado un cheque de 50.000 dólares, pero me donó ese dinero básicamente para que me fuera de allí, para aliviar su culpabilidad por algunos errores públicos que la compañía había cometido, y para mejorar la imagen pública de la empresa. Puedo decir, por la interacción que tuvimos, que el ejecutivo no tenía interés real en conectar con personas con pocos recursos financieros o en marcar la diferencia en el trabajo para acabar con el hambre en el mundo. El dinero estaba siendo dado con culpabilidad, y esa culpabilidad iba en el dinero. Yo había recibido el dinero y la culpabilidad. Y  ambos, él y yo nos sentíamos insatisfechos.

Tenía el cheque de 50.000 dólares en mi maletín, justo detrás de mí en una mesa en el sótano de la iglesia de Harlem. Había 75 personas reunidas enfrente de mí. Todos eran negros. Estaba lloviendo y había goteras por toda la habitación en la que estábamos. Había cubos colocados estratégicamente a nuestro alrededor, recogiendo el agua que goteaba y había un constante sonido de fondo de la lluvia afuera y del goteo de las paredes y el techo. Les hablé sobre el trabajo del proyecto Hunger en África porque pensé que sería muy relevante para sus propias vidas y su historia. Cuando llegó el momento de pedir donaciones, las palmas de mis manos estaban húmedas y empecé a sudar por todas partes, preguntándome si lo que iba a hacer era lo correcto. Seguí adelante e hice la petición; la habitación se quedó en completo silencio.

Después de lo que pareció un rato muy largo, una mujer llamada Gertrude se levantó. Estaba sentada en el pasillo, en la segunda fila empezando por atrás. Tenía sesenta y muchos o setenta y pocos. Tenía pelo gris, y cuando se levantó apareció alta, delgada y orgullosa.

Ella me dijo “No tengo un libro de cheques, no tengo tarjetas de crédito. Para mí, el dinero es muy parecido al agua. Para algunas personas circula a través de su vida como un río embravecido, pero el dinero pasa a través de mi vida como un pequeño hilo de agua. Pero yo quiero que siga adelante de manera que haga el mayor bien posible para la mayor parte de las personas. Lo veo como mi derecho y mi responsabilidad. Y también como mi alegría. Tengo 50 dólares en mi cartera, que he ganado lavando la ropa de una mujer blanca, y quiero dártelo.”

Caminó por el pasillo y me dio sus preciosos 50 dólares; en ese momento vi el poder del dinero de una nueva manera.

Sabía que los 50 dólares que había recibido de Gertrude harían más por el fin del hambre que el cheque de 50.000 en mi maletín. Sabía que los 50 dólares eran dinero que venía del alma y no de una cuenta bancaria. Vi que el poder del dinero puede ponderarse según la manera en la que lo usamos y la integridad con la que lo dirigimos hacia el mundo. Gertrude me enseñó una gran lección y yo nunca la he olvidado.

Como nos dice Gertrude, podemos mirar el dinero como si fuera agua. Fluye a través del planeta, y cada sitio al que va es útil; hace que las cosas ocurran y sigue fluyendo. Podríamos decir que el agua no nos pertenece a ninguno de nosotr@s o que nos pertenece a tod@s. Cuando el agua está fluyendo y moviéndose limpia, purifica y lo reverdece todo, genera crecimiento, nutre. Pero cuando el agua se empieza a frenar, se retiene y empieza a aquietarse, puede convertirse en toxica y estancada para aquellos que la sostienen. Todo esto puede ser verdad con el dinero.

Es posible tener dinero fluyendo de una manera en que sirva a nuestros más altos ideales y compromisos en vez de acumularlo para poder ganar poder, autoridad y privilegios especiales sobre otros. El dinero puede llevar la marca de aquel que lo pasa, y de muchas maneras puede ser voz, expresión y compromiso.

Lynne Twist es la fundadora de Pachamama Alliance, y autora de El Alma del Dinero (libro del que ha sido seleccionado el texto anterior).

¿Qué significa para ti mirar al dinero como si fuera agua? ¿Puedes compartir una experiencia personal de algún momento en el que tu dinero haya fluido para servir a tus ideales más altos? ¿Qué práctica te ayuda a relacionarte con el dinero de una manera más consciente?

 

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