¿Cómo está tu corazón?

grass

por Omid Safi

En muchas culturas musulmanas, cuando quieres preguntar a alguien cómo le va, le preguntas: en Árabe, Kayf haal-ik? o, en Persa, Haal-e shomaa chetoreh? ¿Cómo está tu haal?

¿Qué es este haal por el que preguntas? Es el estado transitorio en el que se encuentra el corazón de cada un@. En realidad, preguntamos, “¿Cómo está tu corazón en este preciso instante, en esta exhalación?” Cuando pregunto, “¿Cómo estás?” eso es realmente lo que quiero saber.

No te estoy preguntando cuántas cosas tienes en tu lista de cosas por hacer, ni cuantos correos hay en tu bandeja de entrada. Quiero saber cómo le va a tu corazón, en este preciso instante. Dime. Dime que tu corazón está jubiloso, dime que tu corazón está dolorido, dime que tu corazón está triste, dime que tu corazón ansía un toque humano. Examina tu propio corazón, explora tu alma, y luego dime algo de tu corazón y tu alma.

Dime que recuerdas que todavía eres un ser humano, no simplemente un “hacedor” humano. Dime que eres más que una máquina, revisando las notas de tu lista de cosas por hacer. Ten esa conversación, echa esa ojeada, da ese toque. Se una conversación sanadora, esa llena de gracia y presencia.

Pon tu mano en mi brazo, mírame a los ojos y conecta conmigo por un segundo. Dime algo sobre tu corazón, y despierta mi corazón. Ayúdame a recordar que yo también soy un ser humano lleno y completo, un ser humano que también ansía un toque humano.

Yo doy clases en una Universidad donde muchos estudiantes están orgullosos de sí mismos por su estilo de vida: “estudiar mucho, ir de fiesta a tope”. Este podría ser un reflejo de muchos de nuestros estilos de vida y nuestras ocupaciones, que incluso nuestras formas de relajación en sí mismas son un reflejo de ese mismo mundo de sobre-estimulación. Nuestra relajación a menudo toma la forma de películas llenas de acción (además de sin sentido), o deportes violentos y vertiginosos.

No tengo ninguna solución mágica. Todo lo que sé es que estamos perdiendo la habilidad de vivir una vida verdaderamente humana.

Necesitamos una relación diferente con el trabajo, con la tecnología. Sabemos qué queremos: Una vida con sentido, una sensación de comunidad, una existencia equilibrada. No se trata simplemente de no quedarse atrás o tener  iPhones más rápidos. Queremos ser verdaderamente humanos.

B. Yeats una vez escribió, “Necesitas más valor para examinar las esquinas oscuras de tu propia alma que la que un soldado necesita para luchar en el campo de batalla.” ¿Cómo se supone que vamos a examinar las esquinas oscuras de nuestra alma si estamos tan ocupados? ¿Cómo se supone que vamos a vivir una vida examinada*?

Quiero que tengamos el tipo de existencia dónde podamos pararnos, mirarnos un@s a otr@s a los ojos […] e interrogarnos junt@s: Así es como va mi corazón. […]

¿Cuál es el estado de tu corazón hoy?

Permítenos insistir en el tipo de conexión de humano a humano donde cuando uno de nosotros conteste diciendo, “Estoy tan ocupado,” podamos seguir diciéndole, “Lo sé, amor. Todos lo estamos. Pero quiero saber cómo está tu corazón.

Preguntas semilla para la reflexión: ¿Qué es lo que te viene cuando reflexionas sobre cómo va tu corazón? ¿Puedes compartir una historia personal de alguna vez en la que hayas sido capaz de ir más allá de estar ocupad@ a atender al estado de tu corazón?¿Qué práctica te ayuda a examinar las esquinas oscuras de tu alma?

Sacado de este blog por Omid Safi.

*En filosofía, desde los tiempos de Sócrates, es la vida examinada (la única que merece la pena ser vivida) versus la vida no examinada.

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