Encuentro sorpresa con un sabio anciano

“Hemos olvidado la importancia de educar en la reverencia, en la reverencia a los demás, a los progenitores, a la Naturaleza. Las semillas de una buena educación son semillas de reverencia y los frutos de esas semillas son frutos de servicio a los demás y compasión.” Dada Vaswani

 

Hoy hemos tenido la oportunidad de conocer a Dada Vaswani. ¡Qué gran persona! Es lo que se conoce como un santo. Creo que en Europa nos hemos olvidado un poco de que es posible que existan personas así. Un ser que parece sacado de las historias de los libros sagrados. Lleno de humildad, compasión, amabilidad y sabiduría. Mucha sabiduría.

Es un hombre de 97 años que ha dedicado toda su existencia al servicio a los demás. En India es tan conocido como el Papa en Europa. ¡Y nos ha recibido en audiencia privada! Un momento muy especial para todos los presentes.

Hace unos meses mi amigo Nipun pudo visitarle también y escribió un bonito artículo sobre aquel momento. Sus palabras reflejan lo que hemos vivido hoy, y aunque no hacen del todo justicia a la experiencia de conocer a alguien así, Nipun expresa bien la belleza de lo inexpresable. ¡Aquí lo tenéis traducido! ¡Qué lo disfrutéis!

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ENCUENTRO SORPRESA CON DADA VASWANI DE 96 AÑOS

Posted by Nipun Mehta on Nov 21, 2014

Previamente nos habíamos encontrado una vez. También de casualidad.

El pasado Noviembre, estaba enfermo y mi cuerpo estaba débil, pero Sheetal sintió que debía aceptar una invitación de Dada Vaswani para acudir a un evento público. Eso implicaba que tendría que cancelar mi vuelo, y en vez de eso, pasar la noche entera durmiendo de lado en un autobús en movimiento. Aún así, Sheetal es un amigo noble desde hace mucho tiempo así que confié en su intuición.

Nuestro grupo fue cordialmente invitado a sentarse en la fila delantera, con más de 1000 personas detrás de nosotros. El plan era estar presentes en la reunión, dar una pequeña charla, y coger el autobús de vuelta por la noche. Justo antes de que el evento comience, Dada Vaswani aparece y un fervor devocional se instala en la habitación. Alguien le informa del programa del día y le indica que soy uno de los invitados.  Inmediatamente moviliza a los organizadores para que acerquen otra silla y me siente a su lado (!); mientras me acerco a él, se levanta de su silla (algo bastante difícil para él ya que habitualmente requiere de varias personas para levantarle) y me susurra ligeramente en mi oído, “Estoy muy agradecido de haberte conocido.” Su humildad me sobrecogió inmediatamente. Cuando hablo en público, mostró su apoyo incondicional al trabajo de ServiceSpace: “Acabo de conocer a Mr. Nipun Mehta hace un par de minutos, y su trabajo es lo que el mundo necesita hoy. Ojala que siga creciendo más y más.” En posiciones de liderazgo como la suya, se suele aconsejar a los líderes que investiguen profundamente el contexto y el trabajo antes de mostrar un respaldo tan claro en público. Dada rompió ese código por completo. Mientras todos nos íbamos aquella noche, él nos bendijo de nuevo como un amable abuelo.

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Esa corta interacción fue uno de los platos fuertes de mi viaje. Es difícil decir porque pero me tocó profundamente.

En aquel momento, no conocía su historia. Se graduó en la Universidad a los 17 años, y su tesis de máster en Física fue revisada por un premio Nobel. A los 19, sin embargo, conoció a su maestro espiritual y se convirtió en un monje. Hasta los 48 años de edad, ha promovido sin descanso la Unidad, la NoViolencia y la Compasión.

La Misión Sadhu Vaswani coordina una escuela y varios proyectos de bienestar social, y a Dada se le conoce particularmente por sus charlas llenas de sabiduría y por haber escrito más de 100 libros. Sus mensajes sencillos llegan a multitudes. Él enfatiza que, “Es esencial desarrollar el intelecto y adquirir habilidades manuales, pero lo más importante es entrenar el corazón. El amor y el servicio a los demás es lo que más necesita el mundo hoy.” En sus cumpleaños él invita a su comunidad a no comer carne ese día: “El siglo XVIII dio derechos a los hombres. El siglo XIX dio derechos a los esclavos. El siglo XX dio derechos a las mujeres. El siglo XXI dará derechos a los animales”.

Dada ha dialogado con la mayor parte de los grandes líderes religiosos del mundo, pero no está apegado a ninguna doctrina en particular; es un gran defensor de la armonía entre credos: “Cada uno de nosotros es espíritu. En el plano espiritual, la unidad no necesita realización. Ya existe. Pero en el plano de la religión, todavía necesitamos trabajar sobre ello”.

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Este mes, estaba otra vez en India. Otra vez en Pune. Sheetal sintió que debíamos visitar a Dada de nuevo. Solo que esta vez no había un evento público, no había charla, no había cita con Dada. De hecho había la posibilidad de que Dada ni siquiera estuviera en la ciudad. Íbamos a visitarle y unirnos a un cantico grupal, de camino a una reunión cercana.

Resulta que Dada se había puesto enfermo el día anterior, y tuvo que cancelar sus planes de viaje, así que resulta que estaba en la ciudad. Por gratitud con los muchos devotos que se habían juntado para cantar por su salud, Dada apareció en silla de ruedas para estar con ellos por un par de minutos.

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Con 96 años, tiene una capacidad limitada para interactuar, y al final fuimos los únicos visitantes a los que se les permitió conocer a Dada en privado aquel día.

Nadie sabía cuánto duraría nuestra audiencia (nuestra apuesta era desde un momento hasta varios minutos.) Nos llevaron a una habitación privada. Era su habitación, con muebles de plástico extremadamente sencillos y sin ningún tipo de alarde.

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Lo que siguió fue un profundo dialogo que duró ¡los siguientes 45 minutos! Profundo no solo por su contenido, sino también por la presencia. Inicialmente, le pedimos sus bendiciones, pero cuando vimos que no nos hacia señales para que nos fuéramos, pensé que utilizaría de la mejor manera posible la ocasión para buscar su sabiduría. Así que le hice algunas preguntas. 5 o 6 personas de su círculo personal estaban también presentes. Como la Misión Vaswani utiliza rutinariamente artículos de DailyGood, videos de KarmaTube y Smile Cards, ya nos conocían y ofrecieron una introducción. Su explicación dice mucho de sus valores: “Dada, a ellos también les gusta hacer pequeños actos de amabilidad en el mundo”.

Si tuviera que resumir la personalidad de Dada en una palabra, esa sería humildad. Su presencia se sentía “eléctrica”, pero también contenida sin esfuerzo. No perdía ninguna energía. Lo que hizo la interacción verdaderamente profunda es que él se comporta como un cuidador, un servidor, un administrador temporal de este recurso sagrado. Parece ser que esa experiencia constante es la que sienta las bases de su humildad. A su lado uno se siente muy empoderado considerándose pequeño, transitorio, un don nadie.

“Mi maestro era humilde. Era un hombre muy sabio, un gran escritor, filósofo, y un educador. Una vez, mientras presidia una gran reunión en Bombay, le preguntaron que quién era. ¿Eres un poeta?, ¿Un educador?, ¿Un escritor?, ¿Un santo? Él dijo, ‘soy un cero’. Paro por un momento y añadió, ‘No soy el cero inglés, el cero inglés ocupa espacio. Soy el Sindhi Nukta. En el idioma Sindhi, el cero se escribe como un punto.’ Ese es el ideal con el que conviví.” Dada explicó una vez. Después de eso solo queda servir a tod@s y amar a tod@s incondicionalmente. “Mi maestro solía bromear con que aquellos que dan solo a los que ellos consideran merecedores, tienen una buena razón para pedir a Dios que cuando les juzgue no siga su ejemplo”.

Le hice preguntas que implicaban respuestas sutiles, y él respondió con claridad cristalina.

“¿Deberíamos centrarnos en la purificación interna o en los actos de amabilidad en el mundo?” “Ambas. Al final, son lo mismo.” “¿Podemos cambiar el mundo?” “No. Aún así, es muy importante que lo intentes.” “¿Qué es más importante el poder de uno o el de muchos?” “Lo que parece ser muchos al final es Uno.” “¿Importa nuestro Guru y nuestro linaje espiritual?” “No mucho.” “¿Tenemos libre albedrío?” “Sí, pero una persona sabía entregara también su libre albedrío.” “¿Cuál es la diferencia entre conciencia y atención plena?” “La atención plena + ego =  Conciencia. Tenemos que deshacernos del ego.” “¿Y qué va a pasar con la Misión, una vez que mueras?” “Eso no me preocupa. No soy el que está haciendo que esto ocurra ahora, y tampoco seré el que lo haga en el futuro. Así que solo intento ser cero.”

Dada no parpadeó mucho (quizá nada en absoluto), durante nuestra conversación. Con una mirada penetrante, me miró como si pudiera verme de dentro afuera. A menudo había pausas cortas, silenciosas. Normalmente me sentía llamado a romper el silencio con una pregunta, pero eso no alteraba la creciente intensidad. Durante una de esas pausas, pensé que quizá estaría bien recordarle nuestro primer encuentro: “Dada, nos conocimos una vez previamente, el año pasado en Noviembre.” Con compasiva confianza, el me respondió: “Nos hemos conocido muchas veces en el pasado.” Dijo esto de tal manera que los devotos detrás de él se encontraron entre lágrimas, y a mí también me conmovió profundamente.

Un larga pausa otra vez.

“Dada, ¿Qué piensas de las lágrimas?” “A veces lloramos por emoción, otras lloramos por compasión.” Compartí que había llorado durante los canticos en la hora anterior, particularmente conmovido por un percusionista, un hombre joven quién sentí que estaba tocando verdaderamente desde el corazón (de hecho aquel hombre era un percusionista no profesional que estaba tocando solo para servir a los demás). Dada sonrió y explicó que las lágrimas de apego salen de la parte interna de los ojos, mientras que las lágrimas de aspiración divina surgen de la parte externa. Yendo un poco más allá le pregunte sobre la figura de los Boddhisattvas (pensando que él habría hablado sobre ello con el Dalai Lama). Entonces, paro por un momento, clavo sus ojos en los míos, y con la compostura tranquila de un hombre de 96 años empezó a recitar un poema de Shantideva. Una palabra deliberada tras otra:

Que sea un guardián para aquellos que buscan protección,

Un guía para aquellos en el camino,

Un bote, una balsa, un puente para aquellos que desean cruzar la inundación.

Que sea una lámpara en la oscuridad,

Un lugar de descanso para los agotados,

Una medicina sanadora para los que están enfermos, 

Una vasija de plenitud, un árbol de milagros;

Y para las multitudes ilimitadas de seres vivos,

Que traiga sustento y despertar

Perdurando como la tierra y el cielo

Hasta que todos los seres sean liberados de la pena

Y todos estén despiertos

Wow. No hay palabras que puedan describir el ambiente. Creo que todos en la habitación estábamos llorando, aunque en este punto yo me había olvidado de los otros.

Cuando estoy en ese estado, mi corazón rebosa gratitud. Así que le pregunté, con la humildad limitada de la que era capaz, “Dada, no puedo pretender saber cuál es tu trabajo, pero ¿cómo puedo serte útil?”

Entonces hizo algo que me descolocó. Puso sus dos manos enfrente mío, como sosteniendo un cuenco para limosnas y me dijo gentilmente, “te pido tus lágrimas de compasión.”

Una larga pausa. Esta vez por mi parte. No había preguntas emergiendo, tampoco respuestas. Tan solo nos miramos a los ojos.

No sabía que decir. Al final contesté, “Lo haré lo mejor que pueda, Dada.” No quería llorar justo en aquel momento, pero sentí ganas.

Ninguno de nosotros, ni siquiera sus coordinadores, habían anticipado una reunión tan larga. Aún no estaba indicando el final, pero me entró algo de conciencia y empecé nuestra despedida de gratitud. Con su clásica humildad y gracia, añade “Por favor, perdóname. Me gustaría levantarme pero mi edad no me lo permite.” A lo que respondí, “Dada, por fortuna para mí, no solo puedo levantarme si no que también puedo hacer una reverencia”.

Toqué sus pies.

Teníamos otras reuniones seguidas, justo después de esta reunión improvisada, así que el show siguió adelante. Pero una parte de nuestras mentes siguió tranquila todo el día. La mañana siguiente, Sheetal compartió como todavía no se había recuperado del encuentro con Dada. Rajesh, uno de los coordinadores más cercanos a Dada, que ha estado en muchas de sus reuniones privadas, más tarde escribió que esa reunión fue una que no olvidará en su vida: “Sentí como si me estuvieran leyendo una escritura sagrada.” Una descripción bastante acertada.

“La espiritualidad no se puede enseñar. Es comprendida, cuando te asocias con aquellos que son realmente espirituales.” Dice Dada. Creo que sé a qué se refiere.

En inglés:

http://www.servicespace.org/blog/view.php?id=15815#sthash.OyxySKh8.dpuf

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