La paradoja del poder

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por Dacher Keltner

La vida está hecha de patrones. Y hay un patrón que continúa apareciendo en los estudios científicos que he llevado a cabo durante los últimos veinte años. Se llama la paradoja del poder: ganamos en poder y marcamos la diferencia en el mundo movidos por lo mejor de la naturaleza humana, pero dejamos el poder movidos por lo peor de esa naturaleza. Ganamos en capacidad para marcar la diferencia en el mundo mejorando la vida de los demás, pero la propia experiencia de tener poder y privilegios nos lleva a comportarnos, en nuestros peores momentos, como sociópatas impulsivos fuera de control.

Cómo manejamos la paradoja del poder guía nuestras vidas personales y laborales y determina, en última instancia, lo felices que seremosnosotr@s y la gente que nos importa.Hace veinte años, cuando empezaron los estudios para destapar la paradoja del poder, me enfrenté a la cuestión de: ¿Qué es el poder? Para ponernos delante de la paradoja del poder, necesitamos saber qué es el poder. La primera sorpresa que mi indagación científica produjo fue esta: nuestro entendimiento cultural del poder ha sido moldeado profundamente y de forma duradera por una persona—Nicolás Maquiavelo—y su poderoso libro escrito en el siglo dieciséis, “El Príncipe”. En ese libro el autor florentino argumentaba que el poder tiene que ver, en esencia, con la fuerza, el fraude, la crueldad y la violencia estratégica. Siguiendo a Maquiavelo, la extendida tendencia ha sido pensar en el poder como algo que implica actos extraordinarios de fuerza coercitiva. El poder era lo que los grandes dictadores ejercían; el poder estaba personificado por generales realizando movimientos decisivos en los campos de batalla, hombres de negocios iniciando opas hostiles, trabajadores/as sacrificando a sus compañer@s para trepar en sus propias carreras, y matones/as en el patio del instituto atormentando a l@s más pequeñ@s.
Pero esta visión del poder cae hoy en día ante nuestro cuidadoso escrutinio. No puede dar sentido a los muchos cambios importantes en la historia del mundo: la abolición de la esclavitud, el derrocamiento de dictadores, el final del apartheid, y el crecimiento de los derechos civiles, de los derechos de las mujeres, y los movimientos por los derechos de los gays y lesbianas, por nombrar unos pocos. Desde los tiempos del Renacimiento en la Florencia de Maquiavelo la sociedad ha cambiado drásticamente de forma que hace falta que vayamos más allá de nuestra noción de poder pasada de moda. Estaremos más preparados para superar la paradoja del poder si ampliamos nuestro pensamiento y definimos el poder como la capacidad de marcar la diferencia en el mundo, en particular incluyendo a otr@s en nuestras redes sociales.

Esta nueva definición del poder revela que no es algo limitado a individuos raros en momentos dramáticos de sus vidas altamente visibles—a dictadores malintencionados, políticos notorios, o ricos y famos@s de la jet-set; ni existe solamente en las salas de juntas, en los campos de batalla, o el senado de los E.E.U.U. En vez de eso, el poder define la vigilia de todos los seres humanos. Se encuentra no solo en actos extraordinarios sino en actos cotidianos, de hecho en cada interacción y cada relación, sea el intento de que un niño de dos años se coma las verduras o inspirar a una compañera cabezota para que haga su trabajo lo mejor que sepa. Se trata de darle una oportunidad a alguien, o hacerle a un amigo la pregunta para estimular el pensamiento creativo, o calmar los nervios agitados de un colega, o dirigir recursos hacia una persona joven que está intentando encajar en la sociedad.

La dinámica del poder, los patrones de influencia mutua, definen las interacciones en curso entre el feto y la madre, el padre y el bebé, entre parejas sentimentales, amigos de la infancia, adolescentes, las personas del trabajo, y los grupos en conflicto. El poder es el medio a través del cual nos relacionamos un@s con otr@s. El poder trata de marcar la diferencia en el mundo influyendo en los demás. Y ese poder nos es dado por los otr@s, más que ser algo que uno elige coger.

Sacado de este articulo Dacher Keltner es un investigador de UC Berkeley, fundador del Greater Good Science Center y habla sobre estos temas en sus últimos libros sobre el poder.

* Traducción de María Ayala 🙂

Preguntas semilla para la reflexión: ¿Cómo te relacionas con la idea de que el poder es el medio a través del cual nos relacionamos un@s con otr@s? ¿Puedes compartir una historia personal de alguna vez que te hayas dado cuenta de que el poder nos es dado por los demás, más que elegido por un@ mism@? ¿Qué te ha ayudado a ver el poder desde una perspectiva de servicio opuesta a la perspectiva de Maquiavelo?

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